EL EDITORIAL DEL RATA
HAGA PATRIA, VOTE EN BLANCO...!!


Aunque en el audio tenga voz de gallego, quien escribe esta editorial es un argentino de 60 años, separado hace cinco de su esposa, con tres hijos ya grandecitos y sin laburo. Hace meses que me pregunto y me re pregunto a quién carajo voy a votar en las próximas elecciones. Siempre he sido un ciudadano que he respetado a las instituciones y a la democracia, pero la democracia no me ha respetado a mí. Me ha pedido mi voto, mi atención, mi participación y mi compromiso. Me ha solicitado ser funcional a sus relatos, sus doctrinas y sus proclamas. Me ha movilizado y arengado. Los partidos políticos me vieron como un número, soy para ellos solo una voluntad. Me prometieron el cambio; trapicheo este que nunca llegó. Me banqué discursos, debates, asambleas, congresos. Pasaron por mi vida, por mi televisión, por mi radio, por los diarios leídos y en los atriles de cuanto mitin asistí, innumerables personajes y personeros, con sus discursos, sus trajes y sus familias impecables. Confié, me llené de esperanzas, firmé cheques en blanco y proyecté mi futuro y el de los míos en ellos, en sus intenciones, en sus proyectos, en sus doctrinas y en sus programas preelectorales. Una vez asumidos en sus cargos, tuve paciencia, empatía y esperé, esperé mucho. Y fui testigo y víctima de sus mentiras, de excusas, de sus malas praxis en la gestión. Observé como todo mi mundo se desmoronaba y pacientemente lo volvía a construir, siempre con una mueca de revancha, sosteniendo un tejido familiar y laboral deshilachado.
Siempre creí y perdoné. Siempre confié y me decepcionaron. Pero en el medio de este jueguito, donde el tonto inexorablemente era yo, había un país, y en ese país había gente que pasaba lo mismo que yo. Y adiviné que el cambio nunca ha de existir, porque los que ganan no van a querer largar sus privilegios. Te demuestran que el cambio está ahí, a la vuelta de la esquina, pero nunca llega. Los números nunca cierran, salvo los de ellos. Cuando un político está sonriente, nunca lo hace por mí. Por eso los considero los grandes enemigos de los argentinos, los embusteros, embaucadores y timadores de los sueños del futuro. Y no es que pida a los milicos, por Dios, es que estos son iguales que ellos, tan cínicos y corruptos como ellos, que te mataban de un balazo, en cambio estos te matan el futuro, tan solo usando un bolígrafo o un ordenador.
Desde el 83, los vi de todos los colores, con todos los escudos, todas las consignas, todos los principios, todas las doctrinas y todas las banderas. Desde la izquierda atada casi religiosamente a los Derechos Humanos, (no me peguen, soy Giordano), el peronismo sumido en la Justicia Social, esgrimida como una letanía y la derecha dura con su bendito discurso patriótico, con olor a bosta de animal de la Sociedad Rural, su veneración a los grupos económicos y las potencias occidentales, con sus lujos y privilegios. Estoy re podrido de ellos. Nada de lo que ellos me propongan será cierto, porque ya tuvieron su chance en la gestión pública y no hicieron un pomo, o casi nada de lo que nos interesa a nosotros, salvo maquillajes verborrágicos, adornos gatopardistas y obras pútridas, escondiendo el mundo oscuro de las coimas y la corrupción. Pero siguen estando allí, son los mismos de siempre, los inútiles de siempre, inventando una grieta para justificar su nefasta existencia. Los mismos nombres, las mismas caras, el mismo discurso y las mismas mentiras.
Acosados por shows judiciales sin castigo cruel o efectivo. Amparados por fueros o defendidos por hábiles abogados. Por lo menos los ladrones comunes tienen sus códigos, van a matar o morir; pero ellos se sostienen en el Estado, que es un gran aliado para su saqueo, en un país sin garantía de gestión, sin garantía de nada y sin justicia.
Me pregunto, a quien voy a votar? Y sostengo mi inquietud. A quienes irán a votar mis infelices compatriotas? Y replico, porqué tendría que votar a alguien luego de tantos años de mentira, engaños, incompetencia y corrupción por parte de los mismos que de seguro se han de postular?. Seré un hijo de puta si voto en blanco? o haré patria negando a los apátridas.
El país lo construimos entre todos, pero también lo destruimos entre todos. Y de seguro será derribado por los mismos arquitectos que desde hace años están cimentando un edificio tan endeble que se viene desmoronando cada cuatro años.

Roberto "Rata" Campisi
​



